Carta al enemigo Desánimo

carta_al_desanimoInicio de semana, prácticamente de mes y casi de estación. Un día más que digno para dirigirme a ti, enemigo Desánimo.

Apareces siempre como de la nada, que no nadando. Eres como una sombra demasiado oscura que normalmente “sales a la luz” después de una batalla como la de Isla Flores, aquella donde los navíos castellanos ridiculizaron a los corsarios ingleses en las Azores. Y es que precisamente eso lo sabes hacer muy bien, ridiculizar a tus víctimas.

Apareces sin decir nada, que no nadando, cuando los resultados de un esfuerzo o trabajo no son los esperados. Provocas tristeza, porque te empeñas en ser la contestación más mezquina de la entrega y de dicho esfuerzo. Campas a tus anchas por un camino de trigo seco, que el calor de tus rayos casi ha reducido a un polvo “semi contagioso” que no permite ver ni la meta, ni todo lo avanzado hasta ese momento.

Apareces sin miedo a nada, que no nadando. No tienes miedo al rechazo porque tú eres el miedo, y no puedes temerte a ti mismo. Te implantas en los corazones cansados de la gente, porque sabes que a modo de vampiro con la sangre, te hace falta para poder seguir viviendo. Y esto no lo digo por decir, ya daba cuenta de ello el mismísimo Nehemías cuando decía que:

Cuando te rindes al miedo, te desanimas…

Apareces sin nada, que no nadando, para llevarte “el todo” de las personas. Eres un ladrón sin jurisprudencia que solo sabes usurpar las ilusiones, si al menos las utilizaras no sería tan duro contigo, pero las quieres solo para amontonarlas… Igual tienes Síndrome de Diógenes, pero con la gran salvedad de que tú no acumulas basura y desperdicios domésticos; apilas las gotas de sudor de la gente formando océanos innavegables y sin puertos de atraque, que ni siquiera tienes la desfachatez de mostrar a modo de trofeos.

Pero estimado enemigo Desánimo, la gente no es tonta. Cuando caen en tus engaños simplemente es porque no tienen la guardia en alto. Porque no saben que el tren pasa varias veces al día, no solo una. Porque piensan que el Desánimo, es hurto y no robo. Porque necesitan saber que el Desánimo es curable. Y ese precisamente es mi mensaje para quien lee estas letras en tinta baja. Al igual que no debemos dejar que nos roben las ilusiones, no podemos tolerar que el enemigo Desánimo haga de las suyas.

El Desánimo es la pistola que mata la superación…

Me da igual cómo lo hagas, si utilizando chaleco antibalas o esquivándolas al más puro Matrix, me da igual. Pero si te digo que la principal herramienta para evitar la aparición del Desánimo, es teniéndolo en cuenta. Saber que en algún momento puede llegar, pero se puede superar. Vuelve a empezar, quita del camino ese tronco lleno de musgo verde safari para que no repitas tropiezo… Mira hacia atrás para que puedas ver todo el camino que llevas recorrido y pregúntate:

¿Y ahora me voy a parar?

Ya tienes mucho camino andado, si te desanimas estarás retrocediendo mucho más rápido de lo que has avanzado. Es por ello que cuando aparezca el Desánimo, te invito a que no le enseñes a nadar y lo tires a sus océanos; ya sabes cuál sería el final de la historia…

Prefiero ver asesin@s del Desánimo, que personas desanimadas…

Un saludo.

Rayko Lorenzo.

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