Carta al músculo más hidratado…

radio_macuto

Cuando hablamos de musculatura, siempre nos viene a la cabeza los bíceps, tríceps, los pectorales, gemelos… Nos viene a la mente esos “jóvenes con cascos” que cultivan su cuerpo frente a kilométricos espejos verticales en las salas de pesas…

Pero hoy les hablo de un músculo más oculto, aunque es a la par, más fuerte y poderoso. Les verso de un músculo que en ocasiones sufre de “sobrehidratación”. Que no muere de éxito sino de “mal uso”. Un músculo que algunas personas llaman coloquialmente “la sin hueso”. Efectivamente, les hablo de LA LENGUA…

Muchas personas tienen lo que yo llamo “el síndrome del bistec”… Piensan que darle a la lengua es parte de sus vidas. Que criticar al vecino es un acto de buena fe, que les ayudará a sentirse mejor, a ser escuchados, a ser tenidos en cuenta… ¡Se equivocan! El “marujeo” no te hace mejor, ni más escuchado, te hace vacío. Te transforma en una radio con una frecuencia mal sintonizada que hace daño a quien le guste la buena música.

Las personas que tienen tiempo son las más propensas a “darle a la lengua”. Como tienen tiempo libre, “aprovechan” erróneamente el mismo para, a modo de Vermilingua del sureste mexicano, utilizar su lengua cilíndrica de 60 centímetros para captar alimento. Y es que precisamente eso es lo que hacen en la realidad, alimentarse de sueños, acciones e incluso desgracias ajenas, para poder sobrevivir en su cápsula, en su mundo lleno de falacia. Además tienen otro problema añadido, que normalmente si han oído (que no escuchado) una versión de “la película”, aprovechan las dimensiones de su lengua para hacer una nueva secuela de la historia. Es alucinante. Pueden convertir un cuento en fábula, una fábula en un asunto de drogas, un asunto de drogas en un ajuste de cuentas o un ajuste de cuentas, ¡en unas cuentas ajustadas!

Y lo más alucinante es que los portadores de “darle a la lengua”, también carecen de dientes como la mencionada Vermilingua. Y no tienen dientes porque no saben apretarlos, porque tienen miedo a “morderse la lengua”. Porque no comen, engullan…

Para más inri, ¡además son rumiantes! Son capaces de “tragarse” grandes cantidades de información, sin tratamiento previo, para después devolverla a la boca y “masticarla a su manera”, expulsando grandes cantidades de “gansadas” que poco tenían que ver con el alimento en origen. No respetan la materia prima, por lo que les da igual el resultado final. Les da lo mismo a quien hieren. Como decía Clark Gable en “Lo que el viento se llevó”, <les importa un bledo> si estrangulan a su entorno con esa lengua kilométrica…

Como ven amig@s, creo que tengo claro que prefiero los espejos kilométricos verticales de las salas de pesas, que las lenguas kilométricas… Para gustos colores, y para las lenguas largas, nudos de pescadores…

¡Cuidado con las Vermilinguas!

Un saludo.

Rayko Lorenzo.

2 comentarios en “Carta al músculo más hidratado…

  1. Victor

    Y lo bien que se nos da eso por el Pueblo eh!!!…..yo creo que si nadie le diese a la “sin hueso” para mal meter de los demás, sería el fin definitivo de la alegre vida de Pueblo…”Te voy a contar algo que me acaban de decir, pero no se lo digas a nadie”…..Pffffffffffffff…..Un Abrazo amigo…

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