No me llames iluso por tener una ilusión

ilusionSeguramente si se pudiera poner música de manera automática, mientras leen estas reflexiones, les pondría a la Cabra Mecánica, pero como de momento no se cómo se hace eso, traten de imaginarla.

¿Cuantas veces hemos escuchado eso de que “la esperanza es lo último que se pierde”?… pues yo cambio sin verlas la palabra esperanza por la ilusión.

La ilusión es más que la zanahoria de la liebre, sobre todo porque el hambre de ilusión nunca se sacia. Cuando nos marcamos objetivos, retos, metas, o cualquier empresa en vida, las ilusiones que uno pone en ellas son recurrentes, continuas y mágicas. Son tuyas, de nadie más.

“La ilusión no solo es una palabra de siete letras, es compromiso, esperanza, fuerza para seguir luchando. Si carecemos de ella, aunque sea solo por un segundo, seremos meros objetos…”

Ahora bien, esa ilusión debe ser un ente, tiene que tener vida propia nunca mejor dicho. Debemos modificarla en mayor o menor medida en función de los acontecimientos y submetas que vayamos logrando en el camino, en definitiva, ajustándola a la realidad, pero a tú realidad, no a la que digan otros.

Nuestra salud mental nos agradecerá a su vez, que las ilusiones con las que “trabajemos” sean realistas y útiles. ¿Cuanto vale el desgaste del día a día que padecemos por lograr nuestros objetivos?, vale y mucho, pero si este desgaste lo hacemos sin ilusión, no solo no lograremos seguramente conseguir nuestras metas, sino que haremos que pasen de ilusiones frescas, necesarias y revitalizantes, a ilusiones falsas… Es por ello que tienen que tener sintonía con nuestros objetivos…

“Hay que buscar proyectos ambiciosos pero realistas, grandes pero alcanzables, nuestros, pero solo nuestros…”

Aunque tengas el mejor equipo de radio, si no tienes sintonizado un canal, solo escucharás ruido. Solo cuando seas capaz de encontrar la frecuencia por la que emite la emisora recibirás la mejor música. Tienes que buscar pues, el equilibrio y la medida más que justa, la medida que te mereces. La ilusión es inerte, carece de sentimientos y por lo tanto no te reprochará ni te congratulará por nada, esa animación tienes que dársela tú, y no esperes la palabra gracias de su parte como te decía, pero si un estado de logro que te permitirá seguir avanzando con una sonrisa todos los días.

Yo siempre he tenido ilusión por las ilusiones, igual soy un iluso, pero soy feliz así. Tengo ilusiones, las comparto para que me refuercen y para que a mi entorno se le “pegue algo”, canto las que tenga que cantar, silencio las que tengo que silenciar y las empujo para que me sirvan de viento favorable. Tienen que ser parte de nosotros pero entendiendo que sin ellas no hay parte válida. Y si hemos perdido las ilusiones, hay que recuperarlas porque es algo que jamás deberíamos de haber perdido, sin llaves no entras a la morada y…

“Sin ilusiones puedes estar vivo, pero no vives…”

Alguien dijo una vez (o dos), que no hay ascensor para lograr el éxito, tienes que tomar las escaleras… Estoy convencido que las ilusiones nos permitirán subir esas escaleras más rápido, sin ahogarnos, con una sonrisa (que es de lo poco que nos queda gratis) y siempre mirando hacia delante.

¿Qué piensas sobre la ilusión?

Un saludo.

Rayko Lorenzo.

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5 comentarios en “No me llames iluso por tener una ilusión

  1. Pingback: Hay diferencia entre tener sueño y tener sueños… | _____ Rayko Lorenzo _____

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