Hoy me levanté relativamente temprano; soy más de trasnochar que de madrugar, igual en la próxima vida seré búho en vez de “canario”… Cuando conecté la radio, como todas las mañanas, ¿a que no saben de qué estaban hablando? ¡Exacto! (que list@s), de “La Rampa y la infanta”.

Foto Uly Martín - El País

Foto Uly Martín – El País

Los medios llevaban toda la semana cubriendo la noticia desde las inmediaciones de La Rampa. Los medios, a través de los programas de “tertulianos”, sí, esos que se gritan los unos a los otros como niños pequeños pero siendo padres incluso abuelos, especulaban con el posible rostro que iba a mostrar la infanta al bajar por La Rampa:

  • – Yo creo que su cara será sonriente y simpática, como ella ha sido siempre –
  • – Igual sale seria, sabiendo la responsabilidad que tiene para con los españoles –
  • – Yo estoy convencida de que bajará La Rampa por sus propios pies –
  • – Llegará en helicóptero –

Los medios, han emitido programas donde se debatía qué manera de llegar al juzgado era la menos perjudicial para la infanta; qué traje debería de llevar, qué corte de pelo, si la sonrisa debería ser con saludo o sin él, si debería hacer parada y mirar a la prensa y un largo etcétera…

¿Pero nos hemos vuelto locos? ¿Estamos más pendientes (o eso es lo que nos meten por los ojos), de cómo baja La Rampa una imputada, que de los “presuntos” delitos que ha cometido?

“Sinceramente creo que la infanta hoy pasará un mal trago, para alegrarse después. Al igual que le pasó siendo niña con los reyes magos, en estos días también se dará cuenta que la Fiscalia son los padres…”

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