Hacía tiempo que quería escribirles sobre esto. Como saben, me encantan las redes sociales, es más, forman parte de mi trabajo. Al día entro varias veces en “casi” todas; mucho más por lo laboral que por lo personal.

Utilizo Twitter para estar al corriente de lo que está pasando en el mundo e interactuar con los followers, Facebook para compartir contenido de valor con mis seguidores, Instagram para “humanizar” la marca que tanto tiempo me ha costado construir… Pero oso a decir sin estar equivocado, que siempre bajo el respeto y el sentido común.

Hace algunos meses estuve en un concierto. No estaba sentado, era de los conciertos buenos, de los que uno se pone de pié y aguanta estoicamente sus temas favoritos durante la hora y veinte minutos de espectáculo. Delante tenía unas 100 personas, ¡y conté 85 móviles! Seguramente los quince restantes ya no tenían batería… Estaban grabando el espectáculo por el que habían pagado unos cuantos puñados de euros. Estaban contando al mundo que estaban allí (y ellos no). ¿Estaban intentando generar envidia?

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