solucionar_mis_problemasDe pequeño (y de grande) odiaba los problemas matemáticos. Me parecía absurdo el tener que hacer una suma, resta, multiplicación o supuesto matemático sin calculadora. ¿Para qué está la tecnología? Pero cuando te vas haciendo mayor, te das cuenta de que las cosas no son tan fáciles, y que lo que aprendes y parece que nunca te hará falta, seguramente serán recursos que no tardarás en sacarles partido. Al tiempo…

Recuerdo problemas como este:

– Si te encuentras en un punto a 7 kilómetros de Pepito, y éste a 9 de Juanito… ¿A cuántos kilómetros estás de Juanito? –

Yo siempre respondía – Pues lejos para ir caminando –

Ojalá los problemas en la vida tuvieran solución con una calculara, aunque hay muchos que con “números” seguramente serían menos problemas. La capacidad que tenemos las personas para afrontar problemas, va totalmente ligada con el número de “ecuaciones” que hayas tenido que resolver previamente.

Los problemas suelen ser silenciosos, aunque luego forman mucho ruido. Normalmente no suelen avisar. Se presentan en tu casa, casi siempre sin llamar ni al timbre, y comen de tu mesa, beben leche de tu nevera, se calzan tus babuchas y encima se meten contigo en la cama. Los problemas son unos atrevidos.

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