El aprendizaje no tiene edad. Las personas necesitamos estar en una formación continua para lograr un envejecimiento activo que nos aporte sabiduría eterna, sapiencia hasta el final de nuestros días.

Esta tarde tendré el placer de impartir una sesión en el El Aula Permanente de Formación Abierta para mayores de la Universidad de Granada. Una iniciativa que se lazó “en el siglo pasado”, más concretamente en el curso académico 1994/95. Su principal objetivo es atender la demanda educativa de las personas mayores de 50 años, a las que se admite en la Universidad sin ninguna otra exigencia previa más que haber cumplido esa edad.

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